Me educaron en la religión católica cristiana por mi madre, pero además tuve la oportunidad de estudiar y conocer gente, lo que me abrió más la mente de lo que ya me enseñaba también mi padre que para nada creía en religiones si no en el poder de ser buena persona.
Me enseñó que podías ser bueno o malo sin nada que ver con las creencias religiosas si no por los valores que vas aprendiendo y siendo fiel a ellos, y que se basan en una premisa que siempre me repetía "Tu libertad acaba donde empieza la del prójimo"
Y con esa base de respeto y algo que para mí importante que aprendí de mi religión cuando Jesús encierra los diez mandamientos en dos: "Amarás a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo", que es sobre todo la segunda parte de esta frase la que para mí define ser buena persona. Es decir, "Lo que no quieras para ti no lo quieras para los demás", es lo que hizo mi base principal de mis pensamientos para ser como soy y lo que me define.
Con el estudio y el poder conocer gente de distintas religiones. colores y culturas la mente se te abre hacia más horizontes, y aprendes mucho más incluso sobre ti mismo.
A mí desde pequeña siempre me ha quedado claro que si no me gusta que me insulten, yo no debo hacerlo, si no me parece bien que me desvaloricen yo tampoco se lo haré a nadie, que si me parece injusta una situación no la provocaré a otra persona, que debo intentar tratar a los demás como a mí me gusta que me traten. Y todo eso incluye a toda persona independientemente de religiones o creencias, color de piel, nacionalidad, rasgos físicos o cultura. Para mí no vale nada eso, para mí lo importante es que seas persona.
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